Con el tiempo aprendí que cuando el nombre de un país
comienza como “República Democrática de…”, “Estado Libre…”, “República Popular…”,
etc… es porque el nombre representa una gran mentira, porque los países que son
algo, no necesitan llevarlo en el nombre.
Os preguntaréis a qué viene esta introducción histórica,
pues viene al hilo del último informe económico de Bruselas que afirma que si
España baja las cotizaciones sociales, debe aumentar los impuestos ambientales,
al consumo, etc… “por el bien del empleo”.
Del mismo modo que en el pasado se cometieron atrocidades en
nombre de la libertad y la democracia, ahora se venden historias imposibles en
pos de un pleno empleo que nunca acaba de llegar, cosa que tampoco importan
porque vivimos en el país de la autoridad sin responsabilidad.
Os podría decir que bajar las cotizaciones sociales sí que
afectará positivamente al empleo, pero subir la fiscalidad del consumo sin
tocar la fiscalidad directa, compensará esa influencia positiva y hará que nos
quedemos igual. O no.
Corrijo, igual no, peor, porque el impuesto al consumo es de
lo más injusto pues grava del mismo modo al que sólo compra una barra al día
para comer y sólo come eso, que al que utiliza el pan para echárselo a sus
peces tropicales de miles de euros.
Al final, la conclusión es que los políticos siempre
encuentran un becerro de oro para deslumbrar a las masas y hacer que pierdan de
vista sus problemas y, por ende, a los responsables de estos y, sin conocer el
problema, no es posible buscar la solución.

