María entró en la tienda de reparación de coches, llevaba el corazón en un puño después de una semana de intercambio de llamadas con el técnico. Al principio, parecía que el vehículo tenía una avería menor, pero conforme pasaron los días, la avería principal se fue haciendo más y más visible.
- Buenas tardes, ¿como está mi trasto? - dijo María esperanzada.
- Buenas tardes. Pues parece que no muy bien - la cara del mecánico era un poema.
-¿Volverá a funcionar?
- Puede que sí, pero no como antes. Tal vez los frenos irán peor o el motor no vaya tan fino. Lo que si le aseguro es que el coche no volverá a funcionar como antes de estropearse.
- ¿De verdad? - María se estaba poniendo triste por momentos -, al principio parecía que no era para tanto...
- Si, lo siento. Conforme la despiezamos nos fuimos encontrando averías cada vez más gordas.
- Pues es una faena... ese coche me ha proporcionado ratos estupendos... ¿qué me recomienda?
- Bueno, hemos pedido una pieza a Alemania, pero no creemos que sea la solución. Tal vez debería pensar en tener un plan B, puede que comprar otro aparato...
María, desilusionada, abandonó el taller pensando en que tal vez podría haber trabado mejor su vehículo. Tal vez si no lo hubiera metido por caminos de cabras, tal vez si no lo hubiera llenado hasta los topes con sus amigas en las salidas nocturnas... tal vez si no...
Ahora veámoslo desde otro punto de vista...
- Buenas tardes, ¿como está hoy la economía? - dijo la ministra esperanzada.
- Buenas tardes. Pues parece que no muy bien - la cara del asesor era un poema.
-¿Volveremos a crecer?
- Puede que sí, pero no como antes. Tal vez los sueldos serán menores o el desempleo estructural será mayor. Lo que si le aseguro es que la economía no volverá a funcionar como antes de la crisis.
- ¿De verdad? - la ministra se estaba poniendo triste por momentos -, al principio parecía que no era para tanto...
- Si, lo siento. Conforme investigamos nos fuimos encontrando pufos cada vez más gordos, se lo decimos a la gente poco a poco para que no nos linchen y no se alarmen antes de tiempo.
- Pues es una faena... la economía nos ha proporcionado grandes alegrías... ¿qué me recomienda?
- Bueno, hemos pedido ayuda a Alemania, pero no creemos que sea la solución. Tal vez debería pensar en tener un plan B, puede que realizar reformas estructurales...
Como ya comentamos, se ha confirmado que Europa no tiene dinero suficiente para rescatar a Italia y a España a la vez. Además, las embajadas británicas preparan un plan para el caso de que el euro se hunda y los griegos andan retirando dinero de sus bancos a marchar forzadas. Esto es así, hace tiempo que lo venimos diciendo y, por desgracia, andamos acertando.
Fuente: gurusblog.com
Gracias por la inspiración MariaG
Un lugar de encuentro para l@s que intentamos ver más allá de lo que se nos muestra... un foro de entendimiento e intercambio de información sobre la realidad económica de nuestro país y el mundo.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Privatizamos beneficios, socializamos pérdidas: la piscina de don Román
Don Román Ufano era el cacique de la Puebla del Rey Fermín y como tal, tenía más tierras que nadie. Como la Puebla del Rey Fermín era uno de los lugares más calurosos del país, el tener una piscina era una necesidad que todas las familias tenían cubierta. El lujo estaba determinado por el tamaño de ésta y, por eso, la piscina de don Román era la mayor de toda la región.
Con el tiempo, don Román se planteó ampliar aún más su piscina para incluir un jacuzzi, un spa y una cascada de piedra. Tras meses de obras, el complejo acuático de don Román se terminó. Corría el mes de diciembre y el cacique se relamía esperando la llegada del verano.
Cuando llegó el estío, la sorpresa fue mayúscula. Las obras habían sido ejecutadas de mala manera, es lo que tiene encargarlas a la subcontrata de una subcontrata, y la piscina perdía agua. Las reparaciones duraron hasta mayo y, cuando la piscina estuvo arreglada, don Román se dispuso a llenarla. Imaginad su sorpresa cuando vio que, tras llenar su enorme piscina de nuevo, el pozo de sus tierras se había secado.
Desde ese preciso instante, el alcalde, amigo íntimo de don Román, inició una campaña en la Puebla del Rey Fermín. Mediante los periódicos locales informó a la población de lo trágico que sería que el cacique no pudiera bañarse al verano siguiente. Si el cacique no se bañaba, estaría de mal humor y eso se reflejaría en los contratos de alquiler de tierras, en sus aportaciones para las fiestas patronales, etc… Según el alcalde, si cada familia donaba un poquito de su agua, don Román podría bañarse.
A pesar de la generosidad de los lugareños, la piscina del cacique era demasiado grande para llenarla. Se llegaron a vaciar todas las piscinas del pueblo y, aún así, en la de don Román apenas llegaba el agua a las rodillas.
Cuando llegó el verano, todo el pueblo se asó de calor. Bueno, todo no, don Román podía acostarse en su piscina y quedar casi cubierto por el agua. Privatización de beneficios, socialización de pérdidas.
¿Os suena de algo esta historia? Ahora no se llama sequía ni nada por el estilo. Se llama crisis financiera internacional o crisis de deuda soberana... se llamará de cualquier forma excepto como en realidad se denomina: atraco.
Vale que los ciudadanos no somos del todo inocentes, a todos nos ha gustado pensar que éramos ricos, pero de ahí a hacernos responsables...
Este post viene a cuento por este vídeo que un lector anónimo me envió pidiéndome opinión sobre él.Pues bien, este post es mi opinión.
Fuente: elblogsalmon.com
Pd: magnífica viñeta y 100% acertada, aunque está muy muy cerca, lo peor está por llegar.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Vaya por dios
Lo siento chic@s, me tienen de arriba para abajo y no me da tiempo de escribir hoy.
Os dejo la tradicional viñeta y los links a los dos artículos del vienes.
Fuente: theopinionopinion.com
Os dejo la tradicional viñeta y los links a los dos artículos del vienes.
Fuente: theopinionopinion.com
viernes, 25 de noviembre de 2011
Esos malditos mercados
Con frecuencia, oímos a la gente quejarse de que nos gobiernen los mercados. ¿Pero quiénes son esas manos que guían la economía y controlan nuestra existencia?
Baldomero Cascajo, de los Cascajo de Villadonoso del Tomillar, emigró hace treinta años a la gran ciudad. En su pueblo ya había dos ferreterías y se hacía difícil cumplir su sueño de tener su propia tienda de herramientas.
Tras años de duro trabajo, Baldomero consiguió hacerse un hueco en el mundo del comercio al por menor y se convirtió en el ferretero de su barrio. La vida le sonreía, se dedicaba a lo que le gustaba, ayudar a la gente en sus reparaciones aconsejándoles la herramienta adecuada. Y, además, ganaba dinero con ello.
El negocio iba tan bien, que un buen día el Señor Paco, amigo de Baldomero y director de la sucursal de la Caja Dezapatos, le comentó a éste durante el desayuno que debería sacar algo de jugo al dinero que estaba ganando. Precisamente, su Caja tenía un fondo de inversión garantizado al 7%. “Un negocio redondo”, le dijo el Señor Paco a Baldomero.
Al ferretero le gustó la idea de ganar un poco de dinerito extra, total el fondo estaba garantizado. De buena gana invirtió en el fondo y se olvidó del tema. Este fondo, invertía un 30% del capital en deuda de los países, un 10% en oro y un 60% en renta variable (bolsa).
Como el fondo estaba garantizado, sus gestores sabían que no podían tener pérdida alguna, de forma que al primer síntoma de peligro, se llevaban el dinero a otra parte. Eso fue lo que hicieron cuando la prima de riesgo española superó los 500 puntos y cuando el Ibex cayó un 3% poco tiempo después. Debían lograr la rentabilidad del 7% que anunciaban.
Mientras tanto, en la ciudad, Baldomero charlaba con uno de sus clientes. El gobierno anunciaba una serie de medidas para intentar calmar a los mercados. Los dos hombres estaban de acuerdo en que parte de la culpa de la crisis era de los especuladores y los mercados. Coincidían en que ya les gustaría ponerles la mano encima a esos “peces gordos” que se lucraban destruyendo a los países.
Meses después, Baldomero recibió su 7% de beneficio y se felicitó por haber invertido tan bien su dinero.
Los mayores inversores, de lejos, son los institucionales. Grandes sociedades que gestionan fondos de inversión o de pensiones. No os digo que no tengan nada que ver con lo que está pasando, pero tampoco se les puede culpar de todo sin conocimiento de causa.
Fuente: bienvenidosalatierra.com
Sihaycrisis en Twitter: @Insignificantiu
Pd: hoy han salido dos artículos por el precio de uno, el siguiente lo tenéis a continuación
La vida sigue igual...
Hoy voy a echar mano del título de esta canción que, creo, resume todo el espíritu de este post.
Me sorprende la cantidad de gente que esperaba que con el nuevo gobierno se acabara la crisis de forma casi instantánea. Gente que se sorprende de que el Ibex siga cayendo o la prima de riesgo subiendo. Cada vez que oigo o leo un comentario que sigue esa línea, no puedo evitar preguntarme: ¿acaso ha cambiado algo?
¿Hay menos parados?
¿El país, debe menos?
¿Nuestro modelo económico ha mejorado?
¿Los ancianos ya no buscan en los contenedores?
¿Los comedores sociales ya no están abarrotados?
¿Los sindicatos van a empezar a velar por los trabajadores?
No, no, no y mil veces no.
Entonces, si nada ha cambiado en la economía, ¿porqué deberían marcar algo diferente sus termómetros?
Es cierto que la prima de riesgo (diferencia entre el interés que paga el bono alemán y el español) ha bajado algo, pero ojo, que nadie se confíe, la prima de riesgo ha bajado no porque España esté mejor, sino porque Alemania está peor.
Alemania ha ido bien porque el resto de países les ha seguido comprando sus mercancías. Solo por eso. Y por eso mismo, los bancos Alemanes y Franceses tienen deuda y porquería de toda Europa. Y por eso mismo se ha permitido a países como Grecia falsear sus cuentas durante años. Porque era rentable. Ahora que no lo es, entonces es el momento de hacerse los ofendidos.
Los países no dejan de aplicar recetas tradicionales para problemas nuevos. Igual que un cocinero que sólo sirve patatas fritas aunque le pidan un solomillo al cabrales. A menudo dan ganas de gritarles: que es una crisis sistémica, imbécil.
A los mercados, que no son ni más ni menos que un mecanismo de financiación para empresas y países, hay que hacerles cambiar de opinión para obligarles a romper la tendencia. Actualmente, ésta es a la baja y nada la cambiará hasta que o bien se agote, o bien de verdad se les convenza de que las cosas van a cambiar.
Aunque, en realidad, he de reconocer que la cosa sí ha cambiado, pero no a mejor.
Fuente: noticiaserb.wordpress.com
Me sorprende la cantidad de gente que esperaba que con el nuevo gobierno se acabara la crisis de forma casi instantánea. Gente que se sorprende de que el Ibex siga cayendo o la prima de riesgo subiendo. Cada vez que oigo o leo un comentario que sigue esa línea, no puedo evitar preguntarme: ¿acaso ha cambiado algo?
¿Hay menos parados?
¿El país, debe menos?
¿Nuestro modelo económico ha mejorado?
¿Los ancianos ya no buscan en los contenedores?
¿Los comedores sociales ya no están abarrotados?
¿Los sindicatos van a empezar a velar por los trabajadores?
No, no, no y mil veces no.
Entonces, si nada ha cambiado en la economía, ¿porqué deberían marcar algo diferente sus termómetros?
Es cierto que la prima de riesgo (diferencia entre el interés que paga el bono alemán y el español) ha bajado algo, pero ojo, que nadie se confíe, la prima de riesgo ha bajado no porque España esté mejor, sino porque Alemania está peor.
Alemania ha ido bien porque el resto de países les ha seguido comprando sus mercancías. Solo por eso. Y por eso mismo, los bancos Alemanes y Franceses tienen deuda y porquería de toda Europa. Y por eso mismo se ha permitido a países como Grecia falsear sus cuentas durante años. Porque era rentable. Ahora que no lo es, entonces es el momento de hacerse los ofendidos.
Los países no dejan de aplicar recetas tradicionales para problemas nuevos. Igual que un cocinero que sólo sirve patatas fritas aunque le pidan un solomillo al cabrales. A menudo dan ganas de gritarles: que es una crisis sistémica, imbécil.
A los mercados, que no son ni más ni menos que un mecanismo de financiación para empresas y países, hay que hacerles cambiar de opinión para obligarles a romper la tendencia. Actualmente, ésta es a la baja y nada la cambiará hasta que o bien se agote, o bien de verdad se les convenza de que las cosas van a cambiar.
Aunque, en realidad, he de reconocer que la cosa sí ha cambiado, pero no a mejor.
Fuente: noticiaserb.wordpress.com
jueves, 24 de noviembre de 2011
España-Alemania: esta vez es personal
Mucho se ha hablado acerca de la competitividad, la productividad, etc... Se dice que los alemanes están mejor y cobran más porque son más productivos. También se dice que la solución a esta crisis pasa por ser más competitivos. ¿Pero sabemos realmente que significa esto?
Fritz es operario de una fábrica de aparatos de radio en Frankfurt. Su tarea consiste en atornillar las diferentes partes de que consta uno de estos aparatos. Cada día fabrica 20 radios y gana por ello150 dólares ya que tiene el último destornillador eléctrico existente en el mercado. El precio de coste de estas radios es de 7'5 dólares unidad.
Paco es operario de una fábrica de aparatos de radio en Madrid. Su tarea consiste en atornillar las diferentes partes de que consta uno de estos aparatos. Cada día fabrica 10 radios y gana por ello100 dólares, Paco tiene un destornillador digital (lo agarras y le das vueltas con los dedos). El precio de coste de estas radios es de 10 dólares unidad.
Suponiendo que el empresario le sube el precio un 10% (margen), ¿qué radio compraríais?
Claramente, el alemán es más productivo, de modo que ¿qué se puede hacer para que los españoles también vendan radios?
En 1990, el presidente de España habría devaluado la peseta un 50%. Ahora el español, gana lo mismo en pesetas, pero sólo la mitad en dólares. De modo que el coste unitario de la radio se ha reducido a la mitad y, de golpe, España es competitiva. Eso sí, los Mercedes, el chocolate suizo o la CocaCola cuestan el doble de un día para otro.
En 2011, el presidente de España está en la eurozona. No puede devaluar el euro. De modo que si quiere ser más competitivo, ha de conseguir rebajar los costes de otra forma. Puesto que el coste principal de la radio era el salario del obrero, la forma más clara de rebajar costes (sin llevarse la fábrica a Lejostán) es rebajar el salario del obrero, o quitarle una paga extra (de modo que puede seguir pagando la hipoteca mensual pero no darse caprichos en navidad) o quitarle días de fiesta.
Tradicionalmente, en España se ha preferido tener mano de obra barata a mano de obra cualificada. Para que contratar a alguien cualificado que me haga el trabajo de 5 personas si puedo contratar a 5 personas sin cualificar y pagarles menos (en conjunto) que a la persona cualificada. Sin embargo, ahora se echa la culpa de la baja productividad a los españoles.
Como diría Fractalio, el crecer hasta el infinito además de inviable, es una estupidez. Ciertamente, es algo que sólo a un economista o a un matemático se le podría ocurrir. Funciona en teoría, pero es que en teoría funciona hasta el comunismo.
La solución es cambiar el modelo, claro, pero... ¿quién le pone el cascabel al gato?
Fuente: efectoefe.wordpress.com
Fritz es operario de una fábrica de aparatos de radio en Frankfurt. Su tarea consiste en atornillar las diferentes partes de que consta uno de estos aparatos. Cada día fabrica 20 radios y gana por ello150 dólares ya que tiene el último destornillador eléctrico existente en el mercado. El precio de coste de estas radios es de 7'5 dólares unidad.
Paco es operario de una fábrica de aparatos de radio en Madrid. Su tarea consiste en atornillar las diferentes partes de que consta uno de estos aparatos. Cada día fabrica 10 radios y gana por ello100 dólares, Paco tiene un destornillador digital (lo agarras y le das vueltas con los dedos). El precio de coste de estas radios es de 10 dólares unidad.
Suponiendo que el empresario le sube el precio un 10% (margen), ¿qué radio compraríais?
Claramente, el alemán es más productivo, de modo que ¿qué se puede hacer para que los españoles también vendan radios?
En 1990, el presidente de España habría devaluado la peseta un 50%. Ahora el español, gana lo mismo en pesetas, pero sólo la mitad en dólares. De modo que el coste unitario de la radio se ha reducido a la mitad y, de golpe, España es competitiva. Eso sí, los Mercedes, el chocolate suizo o la CocaCola cuestan el doble de un día para otro.
En 2011, el presidente de España está en la eurozona. No puede devaluar el euro. De modo que si quiere ser más competitivo, ha de conseguir rebajar los costes de otra forma. Puesto que el coste principal de la radio era el salario del obrero, la forma más clara de rebajar costes (sin llevarse la fábrica a Lejostán) es rebajar el salario del obrero, o quitarle una paga extra (de modo que puede seguir pagando la hipoteca mensual pero no darse caprichos en navidad) o quitarle días de fiesta.
Tradicionalmente, en España se ha preferido tener mano de obra barata a mano de obra cualificada. Para que contratar a alguien cualificado que me haga el trabajo de 5 personas si puedo contratar a 5 personas sin cualificar y pagarles menos (en conjunto) que a la persona cualificada. Sin embargo, ahora se echa la culpa de la baja productividad a los españoles.
Como diría Fractalio, el crecer hasta el infinito además de inviable, es una estupidez. Ciertamente, es algo que sólo a un economista o a un matemático se le podría ocurrir. Funciona en teoría, pero es que en teoría funciona hasta el comunismo.
La solución es cambiar el modelo, claro, pero... ¿quién le pone el cascabel al gato?
Fuente: efectoefe.wordpress.com
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Examinando la situación...
1) Dados los datos pertenecientes a un país hipotético que llamaremos Hispanistan (Bucan Trademark), con los datos que se le proporcionan a continuación calcule:
Estimación deuda emitida en 2011: 170.000 millones
Ingresos del Estado en 2011 por tributos: 120.000 millones
Posible préstamo del FMI: 46.000 millones a pagar en 1 o 2 años
a) ¿Cuánto durará el dinero del FMI?
b) ¿Servirá para algo más que para llevar a navidades?
c) ¿Tendrá como doble intención hacer pensar a la gente que la cosa se arregla para que aumente el consumo en fechas tan propicias?
2) Teniendo en cuenta el dato que se le proporciona a continuación, responda a las siguientes preguntas:
Deuda pública y privada a la que hacer frente en 2011: 400.000
Caída anual del consumo minorista: -5’5%
Desahorro de las familias: -5%
a) Dada la cantidad de deuda conjunta a la que hay que hacer frente el año que viene, ¿se podrán subir los impuestos con la esperanza de recaudar más? Tenga en cuenta que:
1.- Las familias están desahorrando para mantener el ya de por sí bajo nivel de consumo.
2.- La recaudación de impuestos indirectos (IVA sobre todo) está asociada al consumo.
b) Si ha contestado SI a la pregunta 2.a), conteste ahora: ¿servirá de algo?
c) Si ha contestado NO a la pregunta 2.a), conteste ahora: ¿ve ud. otra opción?
3) Teniendo en cuenta todo lo anterior:
a) ¿podrá España recuperarse focalizándose en la demanda interna?, ¿y en la externa (exportaciones) dada la competitividad que presenta respecto a otros países?
b) Si se baja el sueldo a los funcionarios, qué cree que sucederá (puede tener varias respuestas)
1) Habrá un ahorro significativo
2) El ahorro obtenido se lo gastarán los políticos en chorradas
3) Disminuirá aún más al consumo
4) Nada de lo anterior
Cuando acaben, firmen el examen y dejen los bolígrafos y los folios (y si les sobra algún eurillo) en la mesa del profesor, que andamos cortos de material y largos de tonterías (embajadas y televisiones autonómicas, niveles de administración, etc...
Fuente: euribor.com.es
Sihaycrisis en Twitter: @Insignificantiu
Sihaycrisis en Twitter: @Insignificantiu
martes, 22 de noviembre de 2011
¿España e ITalia pueden ser rescatadas?
La situación económica actual hace que esta sea una pregunta que no suena tan descabellada. Al contrario de lo que las soflamas políticas puedan dar a entender, España no está bien ni de lejos. Ni siquiera estamos mejorando. Pero en caso de que fuera necesario, ¿España podría ser rescatada? Dejadme que os cuente la historia de Diego “el cucaracha”.
Diego “el cucaracha” era el mejor futbolista argentino del momento, le llamaban así porque parecía que tenía cientos de patas cuando jugaba en el campo. Como suele ser habitual, su clausula de rescisión era astronómica.
Un buen día, el presidente del Manchester United decidió que le quería entre sus filas. Como consecuencia de esto, la acciones del club comenzaron a subir de forma descontrolada. Con la euforia e la contratación, los directivos del club comenzaron a echar cuentas. El presidente lo planteó como un problema de matemáticas:
Si tenemos que la cláusula de rescisión de Dieguito es 6 veces la de último jugador que contratamos, Richard Griego, fijada en 160 millones de euros, y además tenemos que pagar el sueldo de los jugadores que equivale, en suma, a la clausula de rescisión del Cucaracha.
¿Cuánto dinero necesitaremos?, ¿de dónde vamos a sacarlo?
Tras horas de llamas de teléfono y búsquedas por internet los directivos presentan la solución.
En total necesitamos 1.920 millones de euros. Si los recursos propios del club, que pensábamos que eran de 440 millones resulta que son de 330 millones porque el socio que iba a poner los 110 restantes, está pasando un momento difícil. Por otro lado, la agencia publicitaria FMI (Fábrica de Monedas de Imitación) se ofrece a poner otros 600 millones, siempre y cuando 400 millones los obtenga de otros asociados conocidos como “consorcio BRIC”.
Finalmente, a la vista de las cifras, el presidente se levantó de la silla y dijo: ¿entonces, es posible ficharlo?
Si tenemos en cuenta que la economía española e italianas son 15 veces superior a la griega (200 millones de dólares de PIB frente a los 3.000 millones de dólares España e Italia sumadas) y que para la griega se han usado 160.000 millones de euros de momento, podemos esperar que el rescate español e italiano sean, siendo generosos, de 1,600.000 millones de euros.
Si tenemos en cuenta que el EFSF o Fondo de Rescate Europeo cuenta con 440.000 millones, de los cuales unos 100.000 vienen de Italia, y que el FMI a pesar de contar con 600.000 millones de € sólo puede movilizar algo más de unos 200.000 pues el resto son préstamos a los que se han comprometido los BRICS, pero que aún no se han efectuado.
Lo de Grecia, Irlanda y Portugal ha sido un juego de niños comparados con nosotros y los italianos.
¿Podrán España e Italia ser rescatadas?
¿Podrán España e Italia ser rescatadas?
Fuente: cuquito.wordpress.com
Sihaycrisis en Twitter: @Insignificantiu
lunes, 21 de noviembre de 2011
Un banco "malo": la fiebre de la lechuga
Una de las peticiones hechas, por los grandes bancos de nuestro país al gobierno, ha sido la creación de un banco malo. Ya se que muchos piensan que los bancos "malos" ya están creados y son todos, pero no es eso exactamente. Dejadme contaros una historia.
Villacañas del Tomellar era un pueblo tranquilo, apacible y casi autosuficiente. Tenían carniceros, agricultores, maestros, ferreteros, arquitectos, médicos, etc... En el acta de constitución del pueblo, figuraban derechos tan variados como el trabajo digno, una buena vivienda o el derecho a una alimentación sana.
Un día, se hicieron públicos unos estudios que revelaban que consumir lechuga de vez en cuando aumentaba la calidad de vida e incluso podía alargarla. Por una feliz coincidencia, a la mitad de las amas (o los amos) de casa del pueblo le pareció buena idea cenar ensalada. No cort@s ni perezos@s se fueron al mercado. L@s primer@s, salieron con su lechuga bajo el brazo, content@s por las promesas de longevidad. L@s que no consiguieron una, la compraron sobre papel, es decir, la encargaron para el día siguiente. La fiebre de la lechuga se había desatado.
Los cocineros de el pueblo, se dedicaron a crear platos a base de lechuga y ésta se convirtió en un bien de lujo cuyo precio subía casi a diario, aunque a nadie le importaba. Como el suministro de lechuga era limitado, los vecino de Villacañas del Tomellar comenzaron a comprar con meses de adelanto. Ante la gran demanda, el ayuntamiento comenzó a vender terrenos comunales para que se plantaran más lechugas. A pesar de todo, sus precios no paraban de subir.
No era de extrañar si pensamos que los vegetales tardaban un tiempo en crecer y, además, el terreno para plantarlas cada vez era más caro. La locura llegó a tal punto, que había vecinos que compraban varias lechugas entre semana para luego revenderlas el fin de semana a un precio mayor. Total, la lechuga nunca bajaba, era mejor inversión que el oro.
De repente, un día, todo cambió. Las lechugas estaban tan caras, que casi nadie podía comprarlas y los bancos del pueblo ya no daban créditos de consumo para comprarlas. Los habitantes, ya no podían permitirse comer lechuga a diario. Tristes por la perspectiva de la longevidad perdida, ese día nadie compró lechuga y el enorme stock que había en el mercado esperando a ser vendido se quedó allí.
Los grandes fruteros y verduleros del pueblo, que se habían enriquecido hasta alcanzar cotas inimaginables (como "el Nemesio el Cabra", que iba de su casa al "sembrao" en "helicóptero"), se preocuparon. De repente, se encontraron con sus almacenes repletos de lechuga que se pudría por minutos, sin embargo, no querían venderla a un precio inferior. Eso significaría reconocer pérdidas en su negocio y la confianza en los verduleros caería.
Armados con amenazas veladas y una propuesta se dirigieron al ayuntamiento a hablar con el alcalde. Le propusieron que el consistorio les comprara las lechugas al precio que ellos pedían, de modo que dieran salida al stock acumulado en sus almacenes. Luego, el ayuntamiento podía revenderlas o dárselas de comer a los cerdos. Tanto les daba. El alcalde sabía que eso haría que los ciudadanos pagaran, a través de tributos, la diferencia entre el precio que los verduleros daban a sus lechugas y el precio real de mercado.
El alcalde se encontró dividido, las amenazas de que no habría otra fruta o verdura que lechuga durante meses le preocupó. Si creaba "la frutería mala", los magnates del pueblo estarían contentos con él y eso siempre venía bien. Pero, a la vez, traicionaría a sus ciudadanos al hacerles pagar las pérdidas de otros.
¿Qué hizo el alcalde?
Pues eso, lo que los grandes bancos pretenden, es que con los impuestos de todos se les compre las viviendas a precio burbujil. Y que luego, el gobierno, haga lo que quiera con ellos. Así, los bancos limpian sus balances y el gobierno "soluciona" el problema crediticio. Todos contentos... bueno, los ciudadanos no, que tendrán que cubrir las pérdidas de los mismos bancos que les quitan las casas y les deniegan los préstamos.
Pero claro, ya han pasado las elecciones, ¿a quién le importan los ciudadanos?
Fuente: patapumparriba.com
Sihaycrisis ahora en Twitter: @Insignificantiu
Villacañas del Tomellar era un pueblo tranquilo, apacible y casi autosuficiente. Tenían carniceros, agricultores, maestros, ferreteros, arquitectos, médicos, etc... En el acta de constitución del pueblo, figuraban derechos tan variados como el trabajo digno, una buena vivienda o el derecho a una alimentación sana.
Un día, se hicieron públicos unos estudios que revelaban que consumir lechuga de vez en cuando aumentaba la calidad de vida e incluso podía alargarla. Por una feliz coincidencia, a la mitad de las amas (o los amos) de casa del pueblo le pareció buena idea cenar ensalada. No cort@s ni perezos@s se fueron al mercado. L@s primer@s, salieron con su lechuga bajo el brazo, content@s por las promesas de longevidad. L@s que no consiguieron una, la compraron sobre papel, es decir, la encargaron para el día siguiente. La fiebre de la lechuga se había desatado.
Los cocineros de el pueblo, se dedicaron a crear platos a base de lechuga y ésta se convirtió en un bien de lujo cuyo precio subía casi a diario, aunque a nadie le importaba. Como el suministro de lechuga era limitado, los vecino de Villacañas del Tomellar comenzaron a comprar con meses de adelanto. Ante la gran demanda, el ayuntamiento comenzó a vender terrenos comunales para que se plantaran más lechugas. A pesar de todo, sus precios no paraban de subir.
No era de extrañar si pensamos que los vegetales tardaban un tiempo en crecer y, además, el terreno para plantarlas cada vez era más caro. La locura llegó a tal punto, que había vecinos que compraban varias lechugas entre semana para luego revenderlas el fin de semana a un precio mayor. Total, la lechuga nunca bajaba, era mejor inversión que el oro.
De repente, un día, todo cambió. Las lechugas estaban tan caras, que casi nadie podía comprarlas y los bancos del pueblo ya no daban créditos de consumo para comprarlas. Los habitantes, ya no podían permitirse comer lechuga a diario. Tristes por la perspectiva de la longevidad perdida, ese día nadie compró lechuga y el enorme stock que había en el mercado esperando a ser vendido se quedó allí.
Los grandes fruteros y verduleros del pueblo, que se habían enriquecido hasta alcanzar cotas inimaginables (como "el Nemesio el Cabra", que iba de su casa al "sembrao" en "helicóptero"), se preocuparon. De repente, se encontraron con sus almacenes repletos de lechuga que se pudría por minutos, sin embargo, no querían venderla a un precio inferior. Eso significaría reconocer pérdidas en su negocio y la confianza en los verduleros caería.
Armados con amenazas veladas y una propuesta se dirigieron al ayuntamiento a hablar con el alcalde. Le propusieron que el consistorio les comprara las lechugas al precio que ellos pedían, de modo que dieran salida al stock acumulado en sus almacenes. Luego, el ayuntamiento podía revenderlas o dárselas de comer a los cerdos. Tanto les daba. El alcalde sabía que eso haría que los ciudadanos pagaran, a través de tributos, la diferencia entre el precio que los verduleros daban a sus lechugas y el precio real de mercado.
El alcalde se encontró dividido, las amenazas de que no habría otra fruta o verdura que lechuga durante meses le preocupó. Si creaba "la frutería mala", los magnates del pueblo estarían contentos con él y eso siempre venía bien. Pero, a la vez, traicionaría a sus ciudadanos al hacerles pagar las pérdidas de otros.
¿Qué hizo el alcalde?
Pues eso, lo que los grandes bancos pretenden, es que con los impuestos de todos se les compre las viviendas a precio burbujil. Y que luego, el gobierno, haga lo que quiera con ellos. Así, los bancos limpian sus balances y el gobierno "soluciona" el problema crediticio. Todos contentos... bueno, los ciudadanos no, que tendrán que cubrir las pérdidas de los mismos bancos que les quitan las casas y les deniegan los préstamos.
Pero claro, ya han pasado las elecciones, ¿a quién le importan los ciudadanos?
Fuente: patapumparriba.com
Sihaycrisis ahora en Twitter: @Insignificantiu
viernes, 18 de noviembre de 2011
Intervención vs rescate: la historia de Manolito Povedilla
Manolito Povedilla es un chaval de 14 años como otro cualquiera. Un buen día su profesora, la señorita Pons, decide poner un trabajo a toda la clase. Manolito, con la alegría vital que te da tener que hacer deberes extra, llega a casa dispuesto a quitárselo de encima cuanto antes.
Para hacer el susodicho trabajo, Manolito pide prestado el ordenador a su padre porque "es más potente que el suyo". Nuestro protagonista comienza a navegar buscando información acerca del apareamiento del escorpión moteado del Canadá. No se sabe como, o sí, Manolito acaba navegando por páginas de sexo y videojuegos y acaba colgando el ordenador.
Con cara de cordero degollado, Manolito va a contárselo a su padre rezando para que no se enfade. Su padre, Ramiro Povedilla, es un hombre comprensivo. Consigue arreglar el ordenador y le explica a Manolito lo que tiene que hacer para que no se le vuelva a colgar el ordenador.
Manolito ha sido intervenido.
Durante un par de días, Manolito sigue el consejo de su padre y todo va bien. El problema es que al final, aunque la mona se vista de seda, mona se queda y Manolito, una vez más, acaba navegando por páginas poco recomendables. Como era de esperar, el ordenador se le vuelve a colgar.
Sabiendo que no lo ha hecho bien, va a contárselo de nuevo a su padre. Ramiro, cansado de la desobediencia de su hijo toma las siguientes medidas:
Pienso que lo que va a pasar en España durante la próxima semana será:
Buen fin de semana
Fuente: salgadelosweblogs.blogspot.com
Pd: Ramiro tiene suerte de que Manolito no le haya birlado la tarjeta y se haya vuelto loco comprando...
Sihaycrisis en Twitter: @Insignificantiu
Para hacer el susodicho trabajo, Manolito pide prestado el ordenador a su padre porque "es más potente que el suyo". Nuestro protagonista comienza a navegar buscando información acerca del apareamiento del escorpión moteado del Canadá. No se sabe como, o sí, Manolito acaba navegando por páginas de sexo y videojuegos y acaba colgando el ordenador.
Con cara de cordero degollado, Manolito va a contárselo a su padre rezando para que no se enfade. Su padre, Ramiro Povedilla, es un hombre comprensivo. Consigue arreglar el ordenador y le explica a Manolito lo que tiene que hacer para que no se le vuelva a colgar el ordenador.
Manolito ha sido intervenido.
Durante un par de días, Manolito sigue el consejo de su padre y todo va bien. El problema es que al final, aunque la mona se vista de seda, mona se queda y Manolito, una vez más, acaba navegando por páginas poco recomendables. Como era de esperar, el ordenador se le vuelve a colgar.
Sabiendo que no lo ha hecho bien, va a contárselo de nuevo a su padre. Ramiro, cansado de la desobediencia de su hijo toma las siguientes medidas:
- Le da una colleja y le quita el ordenador
- Le confisca la paga hasta que abone lo que Ramiro cree que costaría reparar el ordenador si él no lo arreglara
- Se sienta a su lado y, pacientemente, se asegura de que Manolito hace lo que tiene que hacer.
Pienso que lo que va a pasar en España durante la próxima semana será:
- Los mercados esperarán a las elecciones
- Posiblemente, si no hay una mejora sustancial en la prima de riesgo, seremos rescatados, intervenidos estamos desde mayo de 2010
- El dinero de que puede disponer el FMI rápidamente, sumado al del Fondo de Rescate de la UE, debe rondar los 500.000 millones de euros. Creo que no será suficiente para rescatar a España e Italia
Buen fin de semana
Fuente: salgadelosweblogs.blogspot.com
Pd: Ramiro tiene suerte de que Manolito no le haya birlado la tarjeta y se haya vuelto loco comprando...
Sihaycrisis en Twitter: @Insignificantiu
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